En la vida todo tiene un final y, aunque en el mundo del fútbol algunos jugadores parecen eternos como Nino, leyenda del Elche CF, o Joaquín Sánchez, historia del Real Betis, a todos les llega la despedida. Ahora es el turno de Jorge Molina. El delantero de Alcoy cuelga las botas con 41 años, 681 partidos como profesional y 253 goles. El futbolista se retira a consecuencia de la grave lesión de rodilla que sufrió en marzo, cuando se rompió el ligamento cruzado mientras disputaba un partido con el Granada, donde ahora pasará a formar parte del cuerpo técnico del míster Paco López en Primera División.
La etapa de Jorge Molina en el Martínez Valero fue breve pero suficiente para ganarse la admiración y el cariño de la afición ilicitana. Después de su paso por el CD Alcoyano, con el que debutó en 1997 con 17 años, Benidorm, Gandía y Poli Ejido, el Elche CF apostó por él. No sólo no defraudó sino que superó todas las expectativas al firmar un curso 09-10 sobresaliente, en el que se proclamó pichichi de Segunda con 26 goles en 38 jornadas. Esa campaña el equipo franjiverde volvió a soñar con el ascenso a Primera aunque una mala recta final de curso desvaneció cualquier opción en una categoría en la que sólo subían los tres primeros clasificados.
En el recuerdo, goles de un auténtico asesino del área. Un rematador insaciable. En el Elche Jorge Molina no empezó el curso como titular pero rápidamente explotó con la llegada de José Bordalás al banquillo. Ese año Molina marcó un póker y cuatro dobletes. Fue el delantero que llevó todo el peso goleador del equipo en una campaña en la que el Elche acabó sexto, a menos de diez puntos de la tercera plaza.
Su espectacular rendimiento individual le sirvió para fichar por el Betis, quien pagó alrededor de un millón y medio de euros para hacerse con sus servicios. En el Benito Villamarín continuó su romance con el gol. Seis temporadas que dieron para todo. Dos ascensos a Primera como campeón de Segunda y debut en la élite con 29 años. Nunca desentonó y, al igual que había hecho años atrás en Tercera, Segunda B y Segunda, se mantuvo como un depredador hambriento de gol. Da igual la categoría, siempre con la portería rival entre ceja y ceja.
En 2016 cerró su etapa en Sevilla y puso rumbo a Getafe para formar parte del proyecto que buscaba el regreso a Primera. Otra vez Jorge Molina con una veintena de goles catapultó al conjunto azulón hacia el ascenso. Tras cuatro temporadas en el Coliseum y 46 goles, apostó por otro cambio de aires.
Con 38 años aterrizó en el Nuevo los Cármenes, donde ha permanecido durante las últimas tres temporadas. En Granada Jorge Molina vivió hace poco más de un año su momento más triste como profesional. Última jornada de Primera. Un empate a cero en el marcador que a la escuadra nazarí no le sirve para evitar el descenso. Molina junto al punto de penalti en el minuto 72 para salvar a su equipo. La ejecución no es buena y el esférico se marcha fuera de los tres palos. El Granada desciende a Segunda pero no hay ni un solo reproche a un futbolista que siempre se ha vaciado sobre el terreno de juego.
Hace poco más de un mes el Granada celebró su vuelta a Primera y Jorge Molina contribuyó en 25 partidos y tres dianas. Hasta que una inoportuna lesión de rodilla en marzo lo dejó fuera de combate y ahora le ha obligado a decir adiós.
Jorge Molina se marcha agradecido a todos los clubes y sus aficiones por los que ha pasado: CD Alcoyano, Benidorm, Gandía, Poli Ejido, Elche, Betis, Getafe y Granada. “Unas puertas se cierran, pero otras se abren, empieza una nueva etapa, una nueva vida”, ha afirmado a través de una carta de despedida en sus redes sociales.