El estadio Manuel Martínez Valero está de aniversario, se cumplen 44 años desde que el Elche CF inaugurara su feudo en un partido frente a la Selección Nacional de México que terminó con empate a tres. Sin embargo, la historia del Elche no ha transcurrido únicamente en torno al actual estadio, tal y como cuenta el Departamento de Comunicación del club en una de sus noticias sobre el Martínez Valero. Con Antonio J. Pamies, miembro del Departamento de Comunicación del Elche, nos sumergimos en la historia del equipo ilicitano, repasamos sus estadios tras 97 años y conocemos los detalles de la construcción e inauguración del Martínez Valero.
En la lejana década de los años 20, el equipo jugó sus primeros partido amistosos en el estadio de Don Jeremías, situado en lo que hoy conocemos como la Av. de la Libertad, y el campo del Clot, ubicado en el actual Parque Infantil de Tráfico. Para pasar meses después al campo del Cementerio, nombre que recibió al estar situado junto al camposanto de la ciudad. Se trataba de campos de tierra, sin gradas y sin apenas un vallado que protegiese los ya maltrechos terrenos de juego.
Pero tras su inscripción en competiciones oficiales, la directiva ilicitana se vio en la obligación de construir un estadio acorde con un club que iba creciendo cada vez más. El 27 de junio de 1926, José Ferrández Ripoll, alcalde de la ciudad y presidente del club, firmaba el contrato de construcción del estadio de Altabix, que acogería al equipo los próximos 53 años y donde viviría la mejor época de su historia.
En 1974, la directiva del Elche C.F. compra la finca Lo Valero, en la partida rural de Alzabares, donde se levantaría el nuevo estadio del club. Su coste fue de 29 millones de pesetas (174.200 euros) para un total de 90.083 m2. El Presidente del Elche C.F. era Manuel Martínez Valero y el encargado de darle forma al nuevo estadio sería el arquitecto ilicitano Juan Boix Matarredona, que proyectó un estadio moderno y que tendría gimnasio, un pabellón cubierto y campos de entrenamiento anexos al nuevo estadio. La empresa SICOP fue la encargada de levantar tan ambiciosa obra en tan solo 12 meses.
El 18 de agosto de 1976, el Elche C.F. jugaba su último encuentro en Altabix ante el equipo portugués de Os Belenenses y a partir de aquel día sería el estadio donde jugaría sus partidos el Deportivo Ilicitano, filial del club. Fue cuando la directiva ilicitana convocaba a sus socios para elegir en Asamblea General el nombre del nuevo feudo. Se propusieron los siguientes nombres: Nuevo Altabix, para seguir con la nomenclatura clásica; Estadio Alzabares, nombre de la partida rural donde estaban los terrenos del nuevo estadio; Estadio El Palmeral, por ser las palmeras una de las señas de identidad de la ciudad; y Estadio Martínez Valero, en honor al que era presidente honorifico del club desde 1968.
Tras las primeras votaciones, la mayoría de socios eligió el nombre de Estadio Martínez Valero, pero el presidente se negó, ya que entendía que había sido gracias al esfuerzo y dedicación de muchas personas. La directiva no puso objeción alguna y tras un intenso debate se eligió el nombre: Nuevo Estadio.
En 1988, la directiva presidida por José Sánchez Riquelme rescataba la idea de cambiarle el nombre al estadio, algo que ya habían barajado directivas anteriores, y de nuevo suena con fuerza la idea de rebautizar el estadio con el nombre de Manuel Martínez Valero, fallecido años atrás. Esta vez sí saldría adelante la propuesta y el 4 de agosto de 1988 el Nuevo Estadio pasaría a llamarse Estadio Manuel Martínez Valero.
Tras el ascenso en la temporada 12-13 a Primera División, el feudo ilicitano sufrió una remodelación para modernizar el estadio. Esta reforma supuso además la consecución de la licencia de actividad para el estadio y situó al Martínez Valero como uno de los mejores recintos deportivos del país y a la vanguardia del fútbol español en cuanto a instalaciones, servicios y atención a los aficionados, recibiendo en la temporada 2013-2014 el premio de AFEPE a Mejor Estadio de la Liga.