Elche puso el punto final a las fiestas de San Juan con una multitudinaria Cremà celebrada en la Plaça de Sant Joan, en el barrio del Raval. Cientos de vecinos y vecinas se acercaron hasta este emblemático espacio para disfrutar de una de las noches más esperadas del calendario festivo y dar la bienvenida al verano entre fuego, agua y tradición.
La jornada alcanzó su momento más emotivo sobre las 23:15 horas, cuando comenzaron a arder los monumentos fogueriles. La primera en ser consumida por las llamas fue la hoguera infantil, una obra que este año reivindicaba la necesidad de garantizar espacios seguros para los más pequeños. Antes de la quema, la reina infantil decidió indultar la figura de un pequeño elefante, que conservará como recuerdo de su reinado.
Una hoguera dedicada al deporte y la inclusión
Poco después llegó el turno de la hoguera mayor, dedicada a la capitalidad deportiva que ostenta Elche durante este año. El monumento rindió homenaje al deporte y a los valores que representa, con especial atención a la inclusión.
En este sentido, la reina mayor indultó la figura de un deportista en silla de ruedas, un gesto con el que quiso poner en valor la integración y la accesibilidad en el ámbito deportivo. La pieza será donada al pabellón adaptado inaugurado recientemente en la ciudad.
La tradicional banyà refresca una noche de calor
La elevada temperatura no impidió que cientos de personas disfrutaran de la celebración hasta altas horas de la noche. Como marca la tradición, numerosos vecinos participaron en la popular banyà, refrescando desde sus balcones a quienes seguían la fiesta a pie de calle.
Los más jóvenes buscaron los mejores lugares en primera fila para empaparse y vivir de cerca uno de los momentos más divertidos y esperados de la noche.
La Cremà volvió a dejar imágenes que se repiten cada año y que forman parte de la identidad festiva de la ciudad. Una cita marcada por la convivencia, la emoción y el simbolismo del fuego, con la que los ilicitanos dan por inaugurada la temporada estival.
El alcalde se sumó a la tradicional ‘Banyà’ para poner el broche final a las fiestas de San Juan en el Raval
Con esta celebración se pone el punto y final a unas fiestas que cada año cobran más fuerza. Cada vez son más los vecinos que se unen al tradicional Sopar del Cabasset en las calles engalanadas del Raval, para disfrutar de una noche en la que lo más importante es la compañía. Dejar atrás todo aquello de lo que nos queremos desprender para dar la bienvenida a un buen verano junto a amigos y familia. Un momento que tampoco quiso perderse el alcalde como previa a La Cremà.
Y después de que las hogueras fueran engullidas por las llamas, Pablo Ruz se animó así a participar en la tradicional Banyà, los bomberos, encargados de refrescar a todos los asistentes, cedieron la manguera al alcalde para que continuara al son de la música y con este momento totalmente improvisado se puso el broche final a las fiestas de San Juan.